Las heridas que no cierran pueden ser una fuente de gran preocupación y dolor, tanto para los pacientes como para los profesionales de la salud. Quienes sufren de úlceras venosas, heridas del pie diabético, heridas post quirúrgicas complejas o quemaduras graves, suelen tener problemas con la cicatrización, lo que les obliga a tener mayores cuidados con su lesión para no empeorar.
En este artículo, exploraremos las razones por las que algunas heridas no cicatrizan, qué hacer si tienes una herida que no cierra, y las precauciones que debes tomar para evitar complicaciones.
¿Qué pasa cuando las heridas no cicatrizan?
La cicatrización es un proceso biológico destinado a la correcta reparación de las heridas, a través de reacciones e interacciones celulares de elementos que se encuentran en la sangre. Existen cuatro etapas que participan de este proceso: la coagulación (hemostasia), la inflamación (fase defensiva), la proliferación (regeneración de la piel) y la maduración (cicatrización final). Sin embargo, cuando algunas de estas etapas se alteran, la herida puede no cicatrizar correctamente, teniendo consecuencias en la salud de la persona.
Algunos factores que pueden interceder o retrasar la cicatrización de una herida son:
- Factores intrínsecos: están relacionados con condiciones propias de la persona, como la edad, enfermedades crónicas (diabetes, enfermedades vasculares, tabaquismo, etc) y la genética. Estas condiciones pueden afectar la capacidad de una herida para cicatrizar, asociados a problemas de coagulación de la sangre, falta de colágeno y elasticidad en la piel.
- Factores extrínsecos: se refieren a condiciones exógenas del individuo que pueden interferir con la cicatrización, provocando focos de infección en la herida que condicionen su cierre o provoquen otros problemas de salud.
¿Qué hacer con una herida que no cierra?
Las heridas que no cierran no deben tomarse a la ligera. Si no cuidas de ellas, te expones a infecciones que pueden dañar el tejido de la piel y otras complicaciones, como negrosis o gangrena. Si notas que tras algunos días tu herida no ha comenzado a sanar o percibes un olor extraño, temperatura local, enrojecimiento o pus en ella, debes consultar con un especialista de forma inmediata. Un profesional calificado podrá atender la posible infección y evaluar tratamientos para propiciar el cierre de tu herida.
Si el tratamiento que sigues no da los resultados esperados, una buena idea es probar otras alternativas. Dentro de la amplia gama que existe hoy, la terapia celular ofrece tratamientos que regeneran los tejidos circundantes de las heridas, estimulando su cicatrización.
La técnica de Regeneración Naturalmente Guiada (RNG) es una de ellas. Esta terapia celular utiliza células, plaquetas y factores de crecimiento que se encuentran en la sangre del mismo paciente para estimular la regeneración celular.
En este video explicamos con detalle cómo funciona el tratamiento de heridas de nuestro centro médico:
¿Qué precauciones se deben tener cuando se hace una herida?
Prevenir es siempre mejor que curar. Tomar ciertas precauciones desde el momento en que te haces una herida puede marcar una gran diferencia en el tiempo y la calidad de la cicatrización. Aquí algunos consejos:
Evalúa su gravedad: Si la lesión es superficial y su sangrado para rápidamente, atiende la herida en casa siguiendo los siguientes pasos. Si la herida no para de sangrar y compromete otros tejidos, acude a urgencia de inmediato para que un profesional evalúe la lesión.
Limpieza inmediata: Al sufrir una herida, lo primero que se debe hacer es lavar las manos y aplicar sobre la herida suero fisiológico para eliminar cualquier suciedad o residuo. Luego, desinfecta la piel alrededor de la herida con un antiséptico y cubre con un vendaje limpio que no se pegue a la herida.
Protección y cuidado: Cubre la herida con un apósito adecuado para mantenerla protegida, seca y evitar que se ensucie. Cambia el apósito regularmente para evitar infecciones. Es muy importante que utilices apósitos lisos (ideal gasa no tejida) y, en ningún caso, algodón, ya que este deja fibras que pueden entorpecer el cuidado de la herida.
Monitoreo constante: Observa la herida diariamente para detectar cualquier cambio. Si notas signos de infección o si la herida no muestra signos de mejora, busca atención médica de inmediato.
Sana cuanto antes y retoma tus actividades favoritas
Las heridas que no cierran pueden ser una fuente de gran preocupación, pero con las precauciones adecuadas y el tratamiento oportuno, es posible evitar complicaciones graves. En RNG Salud nos ocupamos de tratar heridas crónicas como quemaduras, úlceras venosas y diabéticas, logrando cerrar la herida y regenerar la piel en menor tiempo que otros tratamientos.
Para obtener más información sobre el cuidado avanzado de heridas o para programar una consulta con uno de nuestros expertos, escríbenos al WhatsApp +56997333199. Estamos aquí para ayudarte a mejorar tu salud y bienestar.