¿Cómo saber si una herida está infectada y qué hacer?

Las heridas son una parte inevitable de la vida. Sean menores como cortes y raspaduras, graves como las quemaduras de segundo y tercer grado o crónicas como las úlceras, si no se cuidan de forma adecuada pueden infectarse, agravando la lesión y trayendo otras complicaciones de salud. 

Reconocer los signos tempranos de una infección puede ser crucial para evitar complicaciones mayores, especialmente para aquellas personas con heridas crónicas. Por ello, en este artículo, te proporcionaremos indicaciones sobre cómo saber si una herida está infectada y qué cuidados se deben seguir para evitar que empeore.

¿Qué es una herida?

Una herida es cualquier daño que rompe la integridad de la piel, afectando su capacidad de actuar como barrera protectora contra infecciones y lesiones. Existen distintos tipos de heridas que pueden clasificarse por la causa de la lesión, nivel de contaminación, aspecto de la herida, su mecanismo de acción, gravedad y su profundidad. 

Otra forma de clasificar las heridas de forma más general es la siguiente:

  • Agudas: incluye cortes, raspaduras, laceraciones y heridas quirúrgicas. Estas heridas suelen tener un inicio súbito y un proceso de curación relativamente rápido si se tratan adecuadamente.
  • Crónicas: abarcan úlceras por presión, úlceras diabéticas, heridas vasculares, entre otras. Las heridas crónicas son particularmente preocupantes debido a su dificultad para cicatrizar y el mayor riesgo de infección. Su prolongado tiempo de curación puede deberse a factores como la mala circulación, infecciones recurrentes o condiciones subyacentes como la diabetes.

Las heridas crónicas requieren un manejo cuidadoso y especializado para prevenir complicaciones graves. La atención adecuada por parte de profesionales de la salud y el seguimiento son esenciales para promover la curación y mejorar la calidad de vida de los pacientes afectados por este tipo de lesiones.

¿Por qué se infectan las heridas?

Las heridas se infectan cuando los microorganismos, como bacterias, virus u hongos, invaden el tejido dañado ya que la protección de barrera de la piel se encuentra defectuosa. Este proceso ocurre cuando las defensas naturales del cuerpo son superadas o comprometidas, permitiendo que estos patógenos se multipliquen y causen una infección. 

Los factores que aumentan el riesgo de infección son:

  • La profundidad y extensión de la herida.
  • La presencia de cuerpos extraños.
  • Ubicación de la herida en zonas de difícil acceso y/o cercana a zonas contaminadas.
  • Un sistema inmunológico debilitado.
  • Enfermedades crónicas como la diabetes.
  • Una higiene inadecuada. 
  • Baja circulación sanguínea en extremidades inferiores.

La identificación temprana de los signos de infección, como enrojecimiento, hinchazón, dolor y la presencia de pus, es crucial para un tratamiento efectivo y la prevención de complicaciones graves.

¿Cuáles son los signos y síntomas de una herida infectada?

Saber si una herida está infectada es crucial para tomar medidas inmediatas y evitar su gravedad. Los signos y síntomas que delatan la infección de una herida son:

  • Enrojecimiento alrededor de la herida.
  • Hinchazón o aumento del tamaño de la herida.
  • Dolor que empeora con el tiempo en lugar de mejorar.
  • Calor en la zona afectada.
  • Secreciones purulentas (pus) que pueden ser amarillas, verdes o marrones.
  • Mal olor proveniente de la herida.
  • Fiebre y malestar general.

¿Cómo cuidar una herida infectada?

Si sospechas que tu herida está infectada, es importante actuar de inmediato con medidas de primeros auxilios y acudir a un centro de salud para iniciar el tratamiento adecuado. Los pasos que se deben seguir para los primeros auxilios son:

  1. Lava tus manos con agua y jabón antibacteriano antes de tocar la zona de la herida para evitar introducir más bacterias.
  2. Limpia la herida con suero fisiológico.
  3. Aplica una gasa con antiséptico para desinfectar la zona circundante herida. No usar algodón, ya que este puede dejar fibras en la herida. No colocar cremas, recetas caseras ni ninguna otra sustancia en la herida.
  4. Cubre la herida con un vendaje estéril para protegerla de más contaminación.
  5. Cambia los vendajes regularmente para mantener la herida limpia y seca.

En caso de infección, lo recomendable es buscar atención con un profesional de la salud inmediatamente. Normalmente, la primera atención la realizará una enfermera o TENS, quien evaluará la herida y realizará una limpieza de ésta de modo de bajar la carga microbiana y aplicará apósitos para manejo de la infección. En casos más severos o en personas de alto riesgo, un médico puede recetar antibióticos u otros tratamientos necesarios que te ayuden a controlar la infección y evitar que empeore su cicatrización y tu salud. 

¿Qué no hacer en una herida infectada?

Existen ciertas prácticas populares que pueden agravar la condición de una herida. Es muy importante reconocer la existencia de infección y origen de la lesión, además de seguir los siguientes consejos para evitar que la herida empeore:

  • No utilizar alcohol, yodo, cremas, ni ninguna otra sustancia directamente en la herida, ya que pueden irritar el tejido y retrasar la curación. Las heridas se limpian sólo con suero fisiológico.
  • No explotar ni exprimir las ampollas o abscesos, ya que esto puede extender la infección.
  • No consumir antibióticos que no hayan sido indicados por un médico para esta herida en específico.
  • No dejar la herida descubierta, ya que queda expuesta a más bacterias y contaminantes.
  • No realizar torniquetes para “evitar que la infección se masifique”. Esta práctica no funciona y puede dejar una extremidad sin suficiente irrigación sanguínea y el tejido puede morir.
  • No ignorar los síntomas. La negligencia puede llevar a complicaciones serias retrasando su cicatrización y afectando la calidad de vida de la persona.

Reconocer una herida infectada y saber cómo tratarla puede prevenir complicaciones graves y acelerar el proceso de curación. Practicar buenos hábitos de higiene y buscar atención médica cuando sea necesario son pasos esenciales para manejar adecuadamente una herida. Recuerda, ante cualquier duda o si los síntomas persisten, lo mejor es siempre consultar a un profesional de la salud.

Mejora tu herida con terapia celular 

Si cuentas con una herida grave o crónica que aún no está sana, la terapia celular es lo que necesitas. La técnica de regeneración de RNG Salud es muy efectiva para el tratamiento de heridas por quemaduras, úlceras o condición del pie diabético, entre otras, gracias a su principio de regeneración celular para reparar los tejidos de distintos tipos de heridas.

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Para más consejos sobre cuidado de heridas y otros temas de salud, sigue leyendo nuestro blog. Mantenerse informado es la mejor manera de cuidar de tu bienestar.

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